El español está kebrado

La semana de vacaciones de este octubre que pasó, me senté a jugar con un niño de cuatro años. El niño quería jugar a la tienda en el computador. Yo le dije que bueno, pero que él tenía que escribir los nombres y precios de los productos que iba a vender (práctica subliminal de escritura) y que yo le iba a hacer pedidos de productos y que estos pedidos le iban a aparecer en la pantalla (práctica subliminal de lectura). Él, muy contento, dijo que sí. Entonces abrí un Etherpad para usarlo como tienda en línea. Después de darle instrucciones breves dos o tres veces sobre dónde escribir los productos de la tienda y dónde iban a aparecer mis mensajes con pedidos, empezamos a jugar, él en un computador y yo haciendo pedidos desde otro. No pasó mucho tiempo y ya tenía surtida la tienda con frutas, carnes, peos y popó (pero sin tilde).

Escuchándolo leer y viéndolo escribir sin tratar de ayudarlo, se reafirmaron mis quejas sobre el sistema de escritura del español. Para este niño:

  • La H no existe cuando es muda: anburgesa.
  • El sonido que representa la CH es difícil de recordar.
  • La G siempre suena como en gato y por eso no escribe U para la anburgesa.
  • Tampoco existe la QU y muchas veces ni la C. Él escribe de forma moderna, con la K.
  • La S es la única que tiene ese sonido y por eso no usa la Z.

Debería empezar a bosquejar mi variante del español: Augnil.

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sirgazil

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