La injusticia del ministro de justicia

Fotograma.

Fotograma del comentario del ministro en Noticias Telemedellín.

El gobierno de Colombia y las FARC llegaron a un acuerdo de paz, pero falta el plebiscito para que los ciudadanos colombianos lo refrenden. Muchos partidarios del «sí» siguen enfrentados verbalmente a los del «no» y reducen las razones de la posición de los contrarios a una sola razón, generalmente absurda. Muchos partidarios del «no» hacen lo mismo. El Ministro de justicia de Colombia Eduardo Londoño no ayuda con sus comentarios.

Hoy estuvo el ministro de justicia de Colombia en Medellín hablando sobre el acuerdo de paz con las FARC y sobre el próximo plebiscito para refrendarlo. Esta fue la invitación que le hizo el ministro a los colombianos, según la mostró Noticias Telemedellín:

«Quienes no tengan tiempo para leerlo [el acuerdo], simplemente piensen en las futuras generaciones, en sus hijos, en sus nietos... Si ellos tienen derecho a vivir en paz o no.»

Eduardo Londoño

El ministro insinúa que quien vaya a votar que no, piensa que las futuras generaciones no tienen derecho a vivir en paz. Con ese comentario está poniendo a los partidarios del «sí» que piensan exactamente igual que él en contra de los del «no».

La realidad es que entre las personas que van a votar que no, hay gente que quiere una sociedad más pacífica, pero van a votar que no porque no están de acuerdo con las condiciones del acuerdo con las FARC. Ver a los del «no» como «gente que cree que las futuras generaciones no tienen derecho a vivir en paz» es tan injusto como ver a los del «sí» como «gente que le quiere entregar el país a las FARC». Esa actitud no es ni pacífica ni democrática.

Sin embargo, el comentario del ministro no me sorprende. En los pronunciamientos del gobierno de Juan Manuel Santos se viene confundiendo desde el principio el «Acuerdo de paz con las FARC» con «La paz». No me extraña que se vea a la gente que quiere votar que no como gente mala que quiere la guerra.

El uso de «La paz» para referirse al «Acuerdo de paz con las FARC» puede que sea demagogia, o puede que sea que los involucrados se entusiasmaron exageradamente con el fin de las FARC. En cualquier caso, el acuerdo de paz con las FARC no significa ni «la paz absoluta» para Colombia, ni una «paz estable y duradera», sino la paz con los integrantes de ese grupo guerrillero. «La paz», en cambio, es una utopía a la que creo que se puede y se debe aspirar continuamente, pero que no va a llegar con la firma del acuerdo (donde yo vivo no hay paz y no están las FARC).

La paz no depende de lápiz y papel sino de un movimiento interno de cada ser humano contra su propia maldad.

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sirgazil

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